martes, 19 de julio de 2016

Lo siento cariño pero te mentí.

(SI ERES MENOR DE EDAD, POR FAVOR NO LEAS ESTO. NO ESTÁS PREPARADO)

Lo siento cariño pero te mentí. 

Lo siento hijo mío. Hoy tengo que reconocerlo.
Aquello que siempre te he dicho que no hay que hacer, aquello que estaba tan mal, que era tan imperdonable, lo he estado haciendo muchos años. Lo siento cariño pero te mentí.

Los duendes de la noche nunca te trajeron regalos, ni te hacía gymkhanas de pruebas para llegar hasta ellos. Éramos tu madre y yo que nos moríamos de placer al ver la ilusión con la que buscabas los regalitos que te dejaban. Nos encantaba hacerte recorridos con flechas de colores, con globos, con tarjetas con dibujos que te decían donde estaba la siguiente tarjeta….

Jamás hubo en casa ningún reno, ni ningún camello bebiendo horchata ni leche.
Nunca los reyes pisaron nuestra casa, ni te trajeron regalos. Eso lo hacíamos Mamá y yo, esmerándonos en averiguar que regalos te harían más ilusión, apuntando durante meses lo que te gustaba en la tele o las tiendas.

Nunca nos llamó por teléfono Baltazar como te hacíamos creer. Nos descargábamos aplicaciones en el móvil para hacer llamadas falsas con la imagen de Baltazar. La verdad es que era muy divertido. Siempre nos lo tomamos como una especie de juego. Un juego en el que, aunque eras tú el que recibías los regalos éramos nosotros los que ganábamos.

El único Papá que pisó la casa, fui yo. Noel nunca vino, ni se deslizó por la ventana con su saco lleno de regalos. Las campanillas que oíamos todos y que tú creías oír también nunca sonaron. Los videos personalizados que grababa Papá Noel no eran de verdad. Los hacíamos mamá y yo con el ordenador cuando no estabas para ver la cara de felicidad que ponías cuando se decía tu nombre.

Ni si quiera el ratoncito Pérez estuvo en tu cuarto sacando de la almohada los dientecitos que se te caían. Qué mal lo pasábamos cuando fuiste creciendo y era cada vez más difícil hacer las cosas sin que te dieras cuenta. Siempre preocupados porqUe no perdieras la ilusión, por que no dejaras de creer en lo imposible, porque siguieras soñando siempre. Como hacemos nosotros.

Te mentimos una y mil veces, pero siempre con amor. Siempre deseando darte lo mejor, hacerte crecer, mejorar, madurar, aprender, disfrutar.

Solo espero que después de saber lo mucho que os hemos mentido, nos queráis un poco más. En cualquier caso nunca se acercará a lo que nosotros os queremos a vosotros.




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